Pan de Neda


Un poco de historia…

Retrocedemos a la edad media, 1589 en concreto, tras el asedio de la flota comandada por Sir Francis Drake a la ciudad de A Coruña. El rey Felipe II decidió que a partir de entonces la flota real tuviera su base en Ferrol, cuyo puerto era más fácil de proteger.

La calidad y pureza de las aguas del río Belelle, ya estaban considerados como las mejores del país para el blanqueo de hilazas, para la elaboración del pan y para la salud. Aprovechando la fuerza de su caudal, llegan importantes industrias, entre ellas, los molinos.

Se realiza por orden Real una relación de los alimentos necesarios para atender a los militares que deberían embarcar al año siguiente y que han de permanecer un mínimo de 6 meses en el puerto. El informe muestra que no existían hornos suficientes para atender la demanda generada por esta decisión real.

En menos de dos años se habían construido 12 hornos que conformaban las Reales Fábricas de Bizcochos de Neda, produciendo cinco mil quintales de pan al mes. La decisión se basó en la excelente comunicación de la Villa con el puerto de Ferrol y su antigua tradición panadera. Así se estuvo fabricando en Neda, durante un siglo, el “pan marinero” o “galleta marinera” para las armadas de los Reyes de España.

En los siglos XVII, XVIII y principios del XIX, Neda fue considerada la capital del trigo de Galicia

Pasan los años…

En el principio del siglo XX “El correo Gallego” publica un informe titulado “Estudio analítico, químico y bacteriológico del agua de La Fervenza”, practicado por Don Santiago De La Iglesia, director del laboratorio municipal, por orden del Sr. Alcalde de Ferrol.

Este informe indicaba las características químicas del agua, llegando a la conclusión que son “muy buenas” y en cuanto al número de bacterias se dice que es “extremadamente pura”. Además, se encuentra la presencia de géneros pertenecientes a la familia de los hongos, entre estos los “pencilium”. Este descubrimiento contribuyó a realzar los ya mencionados atributos del río Belelle, llegándose a afirmar que las harinas fabricadas con dichas aguas adquirían calidades apreciables en blancura y sustancia.

Hasta los años 50 continuaron funcionando los molinos del río Belelle. Despues el pan de Neda fue perdiendo poco a poco su importancia….

Llegan tiempos modernos…

En 1989, la Asociación de Veciños de Ancos organizó la Fiesta de la Empanada para dar a conocer y promover los productos de la zona, la cual se convertiría en el gérmen de la actual Fiesta del Pan de Neda y que se celebraba el último día de las fiestas patronales de septiembre.

Para rescatar esta antigua tradición, y contribuir a la revitalización de la comarca, se ha creado un sello del Pan de Neda, con el que buscan obtener a medio plazo una Denominación de Origen Protegida, como la que ya existe para el Pan de Cea también en Galicia.

A día de hoy…

Hoy el pan de Neda mantiene la tradición, los panaderos siguen haciendo los panes a mano y utilizando el llamado “trigo do país”. Este pan tiene el registro de Marca de Calidad. Son varias las panaderías que existen en este municipio. Desde hace más de 25 años se celebra el primer domingo de septiembre la Fiesta del Pan de Neda, declarada de Interés Turístico por la Xunta de Galicia. También hay una ruta del pan.